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Mes 137: HÉROES DEL SILENCIO - Senderos de Traición

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En el año 1993 Héroes del Silencio presentaban en exclusiva su nuevo álbum “El Espíritu del Vino” a través de los 40 principales, que era en ese momento la emisora líder de audiencia de manera indiscutible de la radio musical. Reescuchar esa entrevista a día de hoy me parece un ejercicio muy recomendable para cualquiera que quiera entender cómo se sentía la banda en un momento crucial de su historia, y cómo eran entendidos y catalogados por los medios masivos. Joaquín Luqui insiste en las cifras de ventas de Senderos de Traición y pregunta por el número que pretenden alcanzar con el nuevo lanzamiento, de la manera un tanto seca y directa que les caracterizaba rápidamente contestan que ese es problema de EMI, y que ellos sólo pretenden hacer discos que no sean regionales, que se puedan escuchar al cabo de los años sin sentir vergüenza. Creo que las radios grandes insistían en mezclarles en la explosión de grupos pop que había comenzado con la movida y ellos mientras tanto, tenían la mirada fija en bandas como The Cult o The Mission. Dieron el petardazo a un nivel que muchas bandas españolas ni siquiera soñaban y despertaron odios, recelos y envidias, no es que fuesen antipáticos, es que se comportaban como cualquier banda venida de fuera y mucha gente acabó cogiéndole tirria a esos aires de grandeza. A veces me pregunto cual sería la percepción que tendríamos sobre Héroes a día de hoy, si nunca hubiesen vendido millones y se hubiesen quedado siendo una pequeña banda de culto.

Su primer álbum había estado producido por Gustavo Montesano que se interesó por ellos en un momento en el que habían empezado a llamar la atención tras ganar algunos concursos (y perder otros) y llenar algunas salas locales teniendo sólo una maqueta. Según la descripción de Bunbury la escena local Zaragozana era bastante sólida, con bares y pequeños programas de radio que pinchaban las demos y mucho trabajo de las bandas que sabían que tenían a los medios nacionales demasiado lejos como para conseguir acceder de manera tan sencilla como lo estaban haciendo los grupos de la capital. Este contexto es importante de entender, ya que Montesano formaba parte de la industria y era un músico profesional contratado por CBS para formar parte de Olé Olé (creados ex profeso para dar respuesta al éxito de Mecano). Así pues, aunque la música de HDS era mucho más cruda y bebía del rock y el post punk, cómo se puede comprobar en el mini lp en directo que publicaron en 1989, el enfoque que se le dio a la banda pretendía hacerles encajar en esa escena mayoritaria.

No es extraño que fuese un productor extranjero como Phil Manzanera quien finalmente les comprendiese y acercase el sonido de su segundo álbum al que los maños tenían en la cabeza. Senderos de Producción tenía unas canciones más maduras y un estilo más centrado y definido, pero la más notable diferencia es, sin duda, la labor de producción, que consiguió que este álbum suene tan imperecedero como cualquier clásico de cualquier banda de cualquier país del mundo.

Las letras de Bunbury se hicieron mucho más rebuscadas, y ello ayudó a que cantar en castellano no fuese un impedimento para mantener ese misterio que tienen las canciones cuando la voz no queda en primer plano eclipsando todo lo demás. En España las radios generalistas demostrando su completa ausencia de perspectiva, hablaban de “estilo Valdivia” para referirse al arpegio limpio que estaba siendo en realidad marca de toda una tendencia de la nueva ola más oscura. Pero la principal novedad con respecto a su hermano pequeño fue el tratamiento de la base rítmica, que les alejaba de sonidos ochenteros ultra procesados (casi tecno-pop) para acercarles a un espíritu mucho más rockero. Aunque una vez más, un año más tarde editarían un álbum en directo que dejaría claro que sobre las tablas iban un paso más allá.

La gira de Senderos les llevaría a dar 140 conciertos en el país, y les abría las puertas de Europa en países como Alemania, Suiza, Bélgica y Francia. Además de una primera incursión latinoamericana. Todo ello y su presencia en festivales al lado de grandes nombres internacionales culminaría pocos años después llegando a sus cumbres más altas para desaparecer definitivamente (casi) en el año 96.

Se puede decir de manera objetiva y sin temor a equivocarse que no ha habido aquí banda como ellos, capaces de despertar odios tan exacerbados y a la vez despertar un interés y un coleccionismo inaudito y una producción de discos piratas por aquel desconocida en el territorio nacional.

Comentario por Oskar Sánchez

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